Evangelio de san Marcos 7,31-37

evangelioEffettasanMarcos73137Domingo XXIII del Tiempo Ordinario/ domingo 09 de septiembre de 2018

En aquel tiempo, salió Jesús de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la región de Decápolis. Le llevaron entonces a un hombre sordo y tartamudo, y le suplicaban que le impusiera las manos. El lo apartó a un lado de la gente, le metió los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Después, mirando al cielo, suspiró y le dijo: "¡Effetá!" (que quiere decir “¡Ábrete!"). Al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y empezó a hablar sin dificultad. É1 les mandó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, ellos con más insistencia lo proclamaban; y todos estaban asombrados y decían: "¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos".

Reflexión
Abrirse a Dios y enriquecerse

Vivimos en “la Era de las Comunicaciones” el e-mail sustituyó a aquel correo romántico, de cartas que tardaban meses y, hasta años, en llegar de un lugar del mundo a otro; Internet o la web, ha ido desplazando a la TV, el cine, las bibliotecas, los juegos tradicionales, e incluso a las personas mismas… por su parte el WhatsApp ha desplazado las conversaciones cara a cara, los abrazos, los estrechones de mano y así sucesivamente.

Ciertamente los avances en comunicaciones son una bendición, no obstante, mal usados, pueden llevarnos a vivir en “la Era del Aislamiento”. La gente tiene informaciónde sobra, pero va descuidandosu relacióncon los demás. Por eso debemos acercarnos al Señor y pedirle que abra nuestros oídos, para que nos escuchemos unos a otros e igualmente, para que nos hablemos, de persona a persona.

No es lo mismo decirle a alguien “te quiero” por escrito en un teléfono, que decírselo, cara a cara. Y no estoy hablando aquí de que sea malo saludarnos o expresar nuestros sentimientos por las redes sociales; lamentablemente, muchos venezolanos, nos hemos visto obligados a relacionarnos con nuestros seres queridos por medio de un celular o la pantalla de una PC. Pero, si tenemos a nuestros seres queridos al lado y no nos relacionamos con ellos; si estamos en medio de la gente y nuestra mirada está puesta en el celular, hablando con los que no están; si prefiero jugar en la PC, que jugar en la cancha; entonces, estoy descuidando mis relaciones interpersonales y familiares; convirtiéndome en un sordomudo, como el del Evangelio, que necesita que Señorlo toque y le diga “Effetá” (ábrete)y nos muestre que no estamos solos en la casa o en el mundo.

Necesitamos que nos abra los oídos para escucharlo a Él, escuchar su Palabra; y que nos cure esa mudez, que no nos deja hablar de Él; que aprendamos a hablarnos unos a otros, de persona a persona; cordialmente, de corazón a corazón.Que el Señor Jesús sane nuestra sordera y nuestra lengua para que, oyendo su Palabra, la prediquemos con valentía a todas las naciones.

Paz y bien para todos.

Padre Luis Chamberlain
CEV2
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